Como logopeda y especialista en Terapia Miofuncional, me hacen muchas preguntas acerca del uso del chupete, sus ventajas e inconvenientes y los problemas que el uso excesivo del mismo puede provocar.

El reflejo de succión es un reflejo innato en los recién nacidos que les permite poder alimentarse y garantizar su desarrollo. Pero la nutrición no es la única finalidad de este reflejo. Los bebés realizan dos tipos de succión: la nutritiva que permite al recién nacido alimentarse, y la no nutritiva que les permite calmarse y reconfortarse. Es por esta última por la que es totalmente normal la succión no nutritiva de dedos, chupetes y otros objetos durante su desarrollo.

Entonces, ¿es bueno el uso del chupete?

Esta es una pregunta que genera mucho debate y que actualmente no tiene una respuesta firme. Si bien el chupete tiene un efecto calmante en bebés y niños pequeños, la excesiva y/o prolongada utilización del mismo conlleva que se produzcan ciertas alteraciones. Algunas de las más importantes son:

  • Alteraciones en la mordida: Cuando un niño usa chupete o se chupa el pulgar durante un largo periodo de tiempo, los incisivos superiores son empujados hacia adelante y los dientes inferiores hacia atrás; alterando la estructura dentaria y requiriendo normalmente de un tratamiento de ortodoncia en el futuro.
  • Respiración bucal y deglución atípica: los niños usan el chupete más allá de los dos años automatizan un movimiento lingual consistente en empujar la lengua contra los incisivos superiores. La actuación continuada de este patrón durante años provoca que los niños se acostumbren a coger aire por la boca y que traguen los alimentos empujando los dientes con la lengua.
  • Babeo: al mantener el chupete en la boca sujetándolo sin succionar se pierde el tono de los músculos orales y periorales, lo que causa que no se pueda retener toda la saliva en la boca y babeen.
  • Dislalias: como consecuencia del uso excesivo del chupete existe menos coordinación entre los labios y la lengua contra los dientes, el paladar y la mandíbula. Esto produce que la producción de ciertos fonemas (principalmente /rr/, /l/, /z/ y /t/) se vean comprometidos.

¿Cuándo se debe retirar el chupete?

Recomendamos que a partir de los 24-30 meses, se retire el chupete de forma gradual ya que es cuando el niño va formando su dentición y el uso de éste puede deformar los dientes y el paladar provocando problemas logopédicos a largo plazo.

Y si ya existe una alteración, ¿cuál es el tratamiento?

La Terapia Orofacial y Miofuncional se encarga de la evaluación y tratamiento de las alteraciones orofaciales. En caso de que su hijo presente alguno de los síntomas anteriores es necesaria la coordinación entre el odontólogo y el logopeda, el cual se encargará de reeducar los malos hábitos existentes y reestablecer los patrones linguales adecuados.

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